Obama y el Premio Nobel de la Paz

Editorial
La semana pasada, los nobilísimos integrantes de la academia del Premio Nobel anunciaron que el ganador del 2009 en la categoría de Nobel de la Paz había sido nada más y nada menos que el Presidente de los Estados Unidos de América Barack Obama.
Como siempre, nos sorprendimos, pero quien más resultó asombrado fue el propio Obama, quien por medio de la Casa Blanca, aceptó el premio como un reto a su gestión y luego dijo que el millón 800 mil dólares que lo acompañaba, los donaría a la beneficencia pública.
La gran mayoría de líderes de los países en el mundo aprovecharon para felicitar a Obama y a la vez estrechar sus lazos con el aún más fuerte país del mundo, a pesar de la crisis.
Pero lo reprobable fue que los enemigos políticos de Obama vieron en este hecho una oportunidad para el escarnio y la burla del mandatario.
Primero fueron los políticos del partido republicano de los Estados Unidos, luego algunos mandatarios, sobre todo de Latinoamérica como Hugo Chávez y por supuesto los grupos terroristas como el Talibán y Al Qaeda, quienes cuestionaron al Presidente por haber ganado el premio.
En primer lugar, se debe aclarar que el presidente no se lo ganó, no estaba en una competencia para hacerse el ganador, le fue asignado por un grupo de personas que se han dedicado a eso durante muchos años.
Que tal vez no cumpla con el perfil, como lo han hecho otros ganadores, tal vez tengan razón, por ejemplo, quien más ha ganado ese premio es la Cruz Roja a nivel internacional por su trabajo en las guerras, las hambrunas, las zonas de desastre, las enfermedades a nivel mundial.
Claro que no se compara el trabajo de una organización de ese tipo con la labor de Obama, pero de ahí a demeritarlo, a burlarse y como dije antes, hacer escarnio, es reprobable.
Deberíamos sentirnos orgullosos quienes vivimos en este país por la razón que sea (Estados Unidos), de que el presidente Barack Obama haya ganado ese premio.
Es un presidente que ganó el Premio Nobel de la Paz, estando en guerra, afirman los detractores, pero debemos aclarar que el premio no lo peleó, no estaba en competencia y las guerras él no las provocó, bueno eso creo, pero la suya, como siempre, es la mejor opinión.




















